miércoles 5 de noviembre de 2008
La Revolución en Marcha
Estados Unidos, es el mismo país que se sometió a una guerra para definir si continuaba o no con el sistema esclavista, en lo que hoy conocemos como la guerra de secesión, donde los Estados esclavistas del sur, querían separarse de los Estados abolicionistas del norte. Dará vergüenza, sorprenderá, pero es cierto y lo peor aún, es que allí murieron cien mil o más negros esclavos, que escaparon de los Estados del Sur para luchar por su libertad, combatiendo en las tropas de los Estados del norte. Allí también empezó a marchar lo que yo llamo una verdadera revolución. Una revolución que salvo algunos pequeños impases bélicos, ha sido totalmente pacífica, no obstante cruelmente reprimida.
Una revolución que se dio porque, a pesar de lo que en la Constitución estaba escrito que todos eran iguales, en la realidad los negros eran considerados no personas, eran iguales pero tenían que estar separados del resto, no tenían oportunidades económicas y, aun cuando no existía una legislación que prohibiera la participación electoral, la misma estructura producto de la esclavitud, no daba las condiciones exigidas para poder ejercer su derecho al voto, agregándole a todo lo anterior el hecho de que contra ellos se inició una violencia indiscriminada, por parte de radicales (o animales) esclavistas sureños, llamados Ku Klux Clan, quienes sometieron a los negros estadounidenses a una persecución sangrienta e indignante.
La revolución que se inició en aquella guerra de secesión, tuvo un importante impulso a mitad de siglo, con el movimiento de los derechos civiles, donde organizaciones como NAACP (National Association for the Advancement of colored people), CORE (Congress Of Racial Equality) y la Conferencia de Líderes Cristianos del Sur, del que hacía parte el Reverendo Martin Luther King, símbolo de toda la lucha de los negros, no sólo en Estados Unidos sino en todo el mundo. Muchos de los líderes de esta revolución fueron arrestados por reclamar igualdad en el país de las oportunidades.
En este contexto es importante mencionar que hubo personas como Claudette Colvin y, la recordada, Rose Parks, que fueron símbolos porque se atrevieron a desafiar y desobedecer un sistema que no las integraba y que las obligaba a cosas como ceder sus puestos en los buses a las personas de raza blanca. Se ven en esta misma época los Freedom Rides (Rutas de libertad), donde desafiando las leyes existentes, los negros recorrían el país reclamando libertad. Fue la época de la campaña de Birmingham donde usaban, entre otros, métodos de protesta como los Sit – ins, cuando entraban a los restaurantes para blancos y simplemente exigían que les sirvieran. Fue la época del Boicot al sistema de transporte en Montgomery (Alabama) donde los negros se negaron a usar los buses de esa ciudad, la época de Ruby Bridges, la niña que en 1960 se quedó sola en una escuela, porque los padres de los niños blancos decidieron sacarlos, después de que en Mayo de 1954 se decretó que la segregación en las escuelas públicas era ilegal.
Fue un levantamiento que implicó una preparación intensa para poder soportar el peso de un sistema injusto e inmoral, para poder resistir y también para poder reconocerse como unos seres valiosos, que reclaman, que protestan, que luchan pero que no hacen daño, para poder rescatar el color negro de lo malo y enaltecerlo como lo más valioso que tienen. Fue una revolución que tuvo como arma importante a la música, porque fue una época triste pero alegre ya tenían la esperanza de que su lucha tuviera un buen fin, donde como siempre lo han hecho, recurrían a la música para no desfallecer, fue la época de la revolución del soul, liderada por Aretha Franklin, Ray Charles, James Brown y muchos otros, que hicieron que sus melodías adquirieran el valor de símbolo dentro del contexto social.
Pero ante una revolución pacífica y justa se respondía con mucha violencia: El Estado, que en 1964 firmó a través del presidente Johnson los derechos civiles para los afroamericanos, les reprimía sus manifestaciones, de nuevo los sangrientos del Ku Klux Clan perseguían, y por si fuera poco no sólo apresaban a los líderes del movimiento sino que también los atacaban y los asesinaban. De esta manera la vida de Martin Luther King se terminó en 1968, porque a unos pocos les pareció demasiado que un negro se atreviera a cuestionar unos valores que le parecían incoherentes y manifestara tener un sueño en el que no pedía más que justicia, igualdad y dignidad para sus hijos y los hijos de sus hijos en un país al que amaba tanto como lo amaban los padres de la nación. Por eso, en un acto simbólico bajando la cabeza y rezando para que “el siguiente sonido que se escuchara no fuera un disparo y lo próximo que sintiera no fuera la oscuridad de un súbita muerte” Tommy Smith y John Carlos, atletas negros del equipo estadounidense levantaron sus manos como un acto de unidad, poder y orgullo por su América negra. Por ese hecho, las medallas que ganaron les fueron quitadas, porque al mostrar el ‘Black Power’ fueron considerados como traidores de la patria y no como los creadores de un emblema contra el racismo.
Todo este movimiento revolucionario que se ha dado desde la esclavitud es lo que les abrió el camino a personas como Malcolm X, Storkeley Carmichael, Jesse Jackson, Ángela Davis, Gregory Mecks, Sidney Portier, Charles Rangel, Maximine Walters y finalmente a Barack Obama, quien hoy es el máximo representante de la revolución activa y pacífica de los negros en Estados Unidos y quien como primer presidente negro encarna y cumple el sueño de Luther King y de todos aquellos que en la política, en el arte, en el deporte, en las empresas y en la vida común han luchado desde la esclavitud hasta hoy por abrirse un espacio en una sociedad que al parecer sólo brindaba oportunidades, igualdad y derechos sólo a los que fueran blancos y de origen europeo.
Sin embargo aún no se puede decir que la revolución ha terminado, porque debe seguir siendo una lucha continua para exigir reivindicaciones históricas, para denunciar atropellos, para hacerse sentir con los talentos y capacidades, para competir con igualdad por los premios que la sociedad ofrece y para garantizar que nuestros hijos vivan y disfruten de un mundo en el que pueden estar tranquilos de que nadie los rechazará ni por su color de piel, ni por su religión, ni por su pensamiento político.
La elección de Barack Obama como presidente de los Estados Unidos de América, no garantiza que será un buen gobernante, aunque probablemente lo será. Este hecho significa que Estados Unidos es hoy una nación coherente con los principios que lo fundan, significa que todas las personas tienen acceso a los puestos de decisión y sobretodo es un mensaje a el resto del mundo a las minorías étnicas, a los jóvenes, a las mujeres que SI SE PUEDE alcanzar las metas que nos propongamos, con un esfuerzo grande y de una dedicación inmensa. Es un mensaje a las maquinarias políticas y a las élites económicas, diciéndoles que hay un valioso y grande grupo de personas que vienen bien preparadas para tomar las riendas del mundo de manera seria y responsable y que están dispuestos a llevar esta revolución hasta donde sea necesario para alcanzar los ideales. Y sobretodo, una generación que seguirá el ejemplo de los esclavos, de Parks, de Luther King, de Smith, de Davis y de Obama de luchar pacífica y activamente por defender los intereses que como pueblo nos unen.
lunes 29 de septiembre de 2008
LA GRAN OPORTUNIDAD
La campaña presidencial de este año en Estados Unidos pasará a la historia por todo lo que en ella ha ocurrido y, seguramente, seguirá ocurriendo. Ha estado llena de sorpresas y de grandes momentos.
Durante las primarias del partido Demócrata, por primera vez disputaron la nominación a la candidatura presidencial una mujer y un afroamericano. Más allá de todo lo que pudieron decirse uno en contra de otro, o de lo polarizado que pudo estar el partido, Hillary Clinton y Barack Obama se convirtieron en grandes símbolos para las minorías que creían que la política estaba negada para ellos, y dieron ejemplo de que no hay nada imposible.
En la convención del partido, que acaba de terminar en Denver (Colorado), Obama ha puesto una gran huella en la historia humana al ser el primer afroamericano en disputar la presidencia de la gran potencia del mundo, lo que sin duda es un gran símbolo para aquellos hombres y mujeres, negros, blancos y de todas las razas que ahora ven en la política una gran oportunidad para reivindicar su papel en la historia y seguir construyendo nación. Por el lado del partido Republicano, John McCain en lo que parece ser una jugada política (de gran admiración) para contrarrestar el impacto de Obama y dar una imagen de renovación, postuló para la vicepresidencia a Sarah Palin. Más allá de lo que pueda ser esta movida de McCain, debe verse como una muestra más de que la mujer ha dado un nuevo salto en cuanto a aspiraciones políticas.
Queda claro que en los próximos cuatro años en la casa blanca estará o un negro como presidente o una mujer como vicepresidente.
En el mundo, en cuanto a las mujeres, ya hay ejemplos: Margareth Tatcher en Inglaterra, Michelle Bachelet en Chile, Angela Merker en Alemania y la extinta Benazir Bhuto en Pakistán lograron gobernar sus países. En nuestro contexto Noemí Sanín, Maria Emma Mejía, Marta Lucia Ramírez, Gina Parody, Piedad Córdoba, Cecilia López, entre otras, han demostrado todas sus capacidades, su empeño, preparación y fuerza para alcanzar grandes posiciones del Estado, esto por el lado de las mujeres. Por el lado de las minorías étnicas Francisco Rojas, Jesús Piñacue, Alfonso Gómez Méndez, Andrés Palacio, Paula Moreno y la misma senadora Córdoba podrían llegar algún día a ejercer la presidencia por lo que en su trayectoria, corta o larga, han mostrado.
Sin embargo lamentablemente en Colombia se está muy lejos de llegar a tan alto grado de madurez política, y además, a pesar de que se ha evolucionado, el sistema es muy cerrado y es muy difícil meterse allí sin el roscograma o, qué vergüenza, sin vínculos con grupos o personas cuestionadas públicamente. Sin embargo hay personas, como Obama, Clinton, Palin y los casos colombianos, que logran entrar y asumen un compromiso tan fuerte con la sociedad que hacen que la política sea vista de otra forma, porque con sus actuaciones motivan a las personas a interesarse por lo público y considerar a la política como una forma de vida.
Ojalá el sueño de que todos fuimos creados iguales y de que no debemos ser juzgados más que por la templanza de nuestro carácter, planteado por Luther King antes miles de personas hace 45 años y que hace eco en las mentes de todos siempre, empiece a volverse realidad no sólo en Estados Unidos sino también en el resto del mundo. Ya es hora, el mundo lo quiere, y hay personas con qué alcanzar ese gran sueño, que un día fue de un reverendo en Estados Unidos, pero que hoy es un sueño universal.
Todo esto es un claro mensaje para los jóvenes, invitándolos a asumir nuevos retos, a ser firmes, a actuar con transparencia y a comprometerse con el bienestar de las presentes y futuras generaciones. Seguramente existen personajes anónimos muy preparados y una generación que está en formación que constituye un valioso capital humano: afrocolombianos, indígenas, hombres y mujeres que ojalá entren por la puerta que desde Estados Unidos han abierto y encuentren en la política la forma de comprometerse con Colombia.
DE TODO UN POCO...
En las últimas semanas en el país han ocurrido una serie de situaciones que merecen ser comentadas y su importancia no permite especializarse en una sola.
Empecemos por la elección del magistrado de la sala disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura, en cuya terna de elegibles estuvo la chocoana Norma Moreno Mosquera. Lamentablemente para los chocoanos y AfroColombianos en general, la abogada no fue elegida, el optimismo que respiraban ella y los congresistas que la apoyaban se fue disminuyendo cuando vieron la arrasadora ola de contratos que, según decían en los corredores del Congreso, repartía el registrador para que eligieran a quien finalmente ganó, Henry Villaraga. Como me lo dijo alguien que estuvo muy cerca de esta elección: “mientras unos repartían contratos, la doctora Moreno sólo repartía sonrisas”, a lo que yo le agregaría, también –una excelente hoja de vida–. Para otra ocasión será, la magistrada Norma Moreno tiene todos los méritos necesarios para afrontar esta clase de cargos.
La segunda cosa que estuvo candente, y aún lo está, es el tema de la infiltración de grupos ilegales en las universidades. Se ha dicho de todo en este debate, entre ellas, que Piedad Córdoba insita a la violencia, que Gina Parody estigmatiza la protesta juvenil, etc. Para mí, ni lo uno ni lo otro. Esta claro que las universidades son, y deben ser, centros de debate de donde salen ideas nuevas para proponer las soluciones que la sociedad necesita.
También esta claro que los jóvenes no debemos ser conformistas y que debemos estar cuestionando todo constantemente. Pero ello no implica que deba permitirse que los grupos ilegales manipulen estos espacios de conocimiento para realizar sus fechorías y tampoco estoy de acuerdo con que los jóvenes utilicen capuchas para expresar sus ideas, las capuchas a mi juicio intimidan y limitan los debates, esto último porque no permiten que personas que estén en desacuerdo con los planteamientos se expresen sin sentirse coaccionados. Ante estos hechos, deben quedar claras tres cosas:
1. Que personas con influencia, como la senadora Córdoba, tienen que cuidar un poco sus palabras.
2. Que los medios de comunicación, tienen la obligación de hacer análisis serios de los hechos a fin de que, pronunciamientos como los de Piedad y denuncias como las de Gina no se salgan de contexto y se aborde el tema con responsabilidad para evitar la estigmatización de los estudiantes universitarios y de las senadoras.
3. Esta clarísimo que las autoridades tienen que investigar con juicio qué tanto las FARC, o quien sea, se están infiltrando a las universidades para tomar las medidas pertinentes que contrarresten estas acciones, sin atentar contra la libertad de expresión juvenil y sin coartar el espíritu rebelde que debe tener toda la juventud.
El último tema tiene que ver con el debate sobre la continuidad del ministro Fabio Valencia Cossio debido a las malas actuaciones de su hermano Guillermo. Hay quienes piensan que el ministro debe renunciar y hay otros que dicen lo contrario. Por mi parte, si yo fuera Fabio Valencia, renuncio.
Primero por que debo asumir la responsabilidad política al estar a cargo del área del gobierno que lucha por la justicia, a fin de que ésta actúe sin sentirse presionada por mi investidura, me aparto del cargo para evitar suspicacias públicas. Segundo, qué perdida de tiempo y energía enfrentarme a un ambiente hostil en el congreso, en la prensa, en la opinión pública… A cambio de ello, con todo el dolor que me pueda causar, dejo el ministerio y me pongo del lado de mi familia para apoyar a mi hermano, porque también me duele la situación por la que él pasa, y si creo en su inocencia no puedo decirle a la justicia que la apoyo cuando lo están metiendo a la ‘casa por cárcel’.
¡Eso haría yo! renunciar, pero otra cosa piensa el mismo Fabio Valencia, de quien nadie pone en duda su honorabilidad y nadie niega que ha desarrollado un buen trabajo al frente del ministerio, desafortunadamente las pruebas demuestran que su hermano Guillermo León es un delincuente que usó su cargo de fiscal para beneficiar a otros delincuentes. Como dicen en la novela: “Renuncie señor… Ministro”. Lástima, pero es que por cosas menos graves se han ido otros excelentes funcionarios.
viernes 2 de mayo de 2008
Como homenaje a las víctimas de un estúpido conflicto.
En estos días, cuando una de las rama del poder público, el congreso, vive una grave crisis, vista en la ilegitimidad originada por los nexos entre congresistas y grupos armados ilegales (ya sean narcos, paramilitares o guerrilleros) y que ya lleva la escandalosa cifra de 52 legisladores vinculados entre investigados, capturados y condenados; cuando muchos tratan de buscar salidas para esta penosa situación, cuando, también, muchos temen que esta misteriosa historia salpique al Presidente Álvaro Uribe, cuando cada día surgen nuevas cosas que agravan la crisis, como el caso Yidis Medina… En fin, cuando muchas cosas copan la atención nacional se conmemora un aniversario más de la masacre de Bojayá, 6 años si se requiere exactitud.
Bojayá es un municipio ubicado en el medio Atrato chocoano, que el 2 de mayo de 2002 fue escenario de la peor masacre ocurrida en la historia de Colombia: 119 personas, la mayoría mujeres y niños, murieron con la explosión de una pipeta de gas, lanzada por la guerrilla, a la iglesia del pueblo, lugar escogido por los moradores para refugiarse de las balas de los paramilitares y de los guerrilleros que se disputaban cruelmente el territorio.
Las consecuencias fueron, además de las muertes, el desplazamiento humano, casi total, desde el pueblo hacia otros municipios, principalmente a Quibdó, capital del Chocó; también, las secuelas psicológicas dejadas en aquellos que sobrevivieron, la desintegración familiar, el desempleo, y todo lo que de él se deriva, hambre, pobreza, delincuencia, prostitución, etc. Como se ve, una gran crisis social.
En esta fecha, y todas las demás, cabe preguntarse ¿qué pasó con este caso?, ¿Hay condenados?, ¿en qué condiciones se encuentran las personas que, al no encontrar alternativas para vivir dignamente, decidieron retornar?, ¿cómo están los que no regresaron?, ¿ qué hay de los niños que quedaron huérfanos y a los que además esta masacre dejó traumas insuperables?, ¿qué pasó con las demás víctimas?, ¿quién les ha respondido?, ¿quién los ha reparado?... Pueden surgir muchas preguntas, muchas de ellas sin respuestas.
En este contexto en el que está Colombia, donde muchas verdades salen a flote sería bueno que se recuerde este episodio trágico y todos los demás ocurridos en esta historia de violencia absurda y a las víctimas dejadas por cada uno de ellos, para que salgan a la luz esas verdades profundamente escondidas en cada uno de esos hechos que han enlutado al país, ¿cuáles verdades? La de aquellos que se enfrentan entre sí, olvidándose de que son hijos de una misma patria. Las víctimas, tanto las que murieron como las que sobrevivieron, merecen un homenaje de parte de todo el pueblo colombiano, algo que quizás no quieren ver como un acto como tal, pero sí en forma de ese valor que tanta falta hace: Solidaridad. Solidaridad en su diario vivir penoso y difícil, solidaridad con su dolor incurable, solidaridad en la búsqueda de esa verdad escondida.
El 2 de mayo de 2008, 6 años después de ese triste hecho en Bojayá, se pide al mundo que abra los ojos a esa otra Colombia que no muestra ni Caracol ni RCN y que es apenas reseñada en las páginas de los diarios… Esa Colombia que no es la de las modelos y actrices, que no es la de ferias y fiestas y mucho menos la de los parapolíticos y terroristas. Esa Colombia de las víctimas de las masacres, de los asesinatos, de los secuestros, de la coacción física y psicológica, de la acción y la omisión del Estado; esas victimas de este conflicto estúpido y mentiroso donde la verdad esta oculta. Por eso, seguir el ejemplo de aquellos que deciden ponerse del lado de las víctimas y ayudarles a encontrar esa verdad oculta es una gran muestra de la solidaridad que se necesita para poder llegar a esa añorada reconciliación en una guerra que cada día sorprende más y que hoy tiene a Colombia en una crisis institucional a la que nadie le ve salidas.
martes 27 de noviembre de 2007
La Izquierda En América Latina
Respondo la pregunta de una vez: totalmente no. En Latinoamérica, como en otras regiones del mundo, los gobiernos de tendencia izquierdista han surgido, principalmente, por que han sido liderados por personas carismáticas que son aceptados por las clases populares debido a que los han visto como aquellas personas que los reivindicaran. También es un fenómeno parecido al que expone Marx en su libro la lucha de las Clases, se puede interpretar, en la lectura del libro, que estas revoluciones sociales surgen para hacer notar un descontento de las masas.
Alguno de los ejes, con los que han llegado al poder estos lideres de izquierda, ha sido el de revertir las consecuencias sociales y económicas derivadas del modelo neoliberal que ha provocado la privatización de servicios básicos como salud, educación y saneamiento básico. En este punto, es donde entra EEUU. Todos sabemos que el ‘país del norte’ ha sido el líder de este sistema económico y el que más beneficios ha recibido de él, por esta razón, muchos de los gobiernos izquierdistas lo culpan de las crisis que han vivido sus países. Pero este sentimiento ‘antiyankee’ tiene varios matices: por citar dos ejemplos, en Bolivia, es por la legalización de la hoja de coca y en Venezuela, básicamente es por el petróleo. La consecuencia de este descontento, es la nacionalización de muchas empresas y materias primas que estaban en poder de extranjeros, principalmente de estadounidenses.
Estos fenómenos de izquierda son buenos porque, por lo general, traen beneficios económicos y sociales a las clases históricamente desfavorecidas ya que las brechas se hacen mas estrechas, aunque sigan siendo distantes. Pero no estoy de acuerdo cuando coartan la libertad de expresión, obligando a callar a personas y medios de comunicación que hacen oposición a sus gobiernos: ejemplos vemos muchos en Cuba, Venezuela y ahora en Ecuador. Y estoy de acuerdo con que sigan, siempre y cuando no peligre la democracia y la participación ciudadana.
Chocó: ¿Un pueblo en Agonía?
Con este documento el lector podrá ver una radiografía histórica del departamento de Chocó, viendo en ella todo el proceso que lo ha llevado desde antes y después de su creación como ente institucional hacia una crisis que hoy día lo tiene al bordo del colapso. El tema de la crisis del Chocó ha sido recurrente desde los lejanos días de la dominación colonial española y ha servido para la elaboración de todo tipo de teorías y fantasías, muchas de ellas embadurnadas de concepciones racistas y fascistas, como las expuestas en la mitad del siglo XX por Laureano Gómez y Luis López de Mesa sobre ‘la pereza natural e inferioridad del negro’[1]. Aquí busco dar a conocer una realidad histórica develando en ella lo positivo y lo negativo, esto último reflejado en las grandes injusticias sociales que vive la población chocoana, por eso, es un análisis desde el punto de vista hermenéutico y crítico, porque más que dar hipótesis vanas, quiero examinar cuidadosamente el contexto estudiado, así como su historia o cómo llegó a ser lo que es, y discriminar los factores casuales de los permanentes y/o estructurales, principios básicos de los estudios hermenéuticos.
[1] Semanario Chocó 7 Días. Edición 624. Editorial “Sobre la pobreza de Chocó”. Quibdó Septiembre 21 de 2007.
El departamento de Chocó, está ubicado en el occidente de Colombia, sobre la costa del océano pacífico. Tiene una superficie de 46.530 km2 y limita por el Norte con la República de Panamá y el mar Caribe, por el Este con los departamentos de Antioquia, Risaralda y Valle del Cauca, por el Sur con el departamento del Valle de Cauca, y por el Oeste con el océano Pacifico. Las tierras de este departamento estaban habitadas antes de la llegada de los conquistadores españoles por diversos grupos indígenas que poblaban la costa del Pacifico. El primer español que exploró el golfo de Urabá fue Rodrigo de Bastidas, en 1501. Luego Vasco Núñez de Balboa se estableció en Santa María La Antigua del Darién, primera fundación en territorio colombiano, realizada por Martín Fernández de Enciso. La explotación de las inmensas riquezas mineras del Chocó, debido a las difíciles condiciones climáticas, obligó a los colonizadores a utilizar esclavos negros africanos, que desplazaron a los indígenas habitantes de la región por lo cual los negros ocuparon y poblaron el territorio. La explotación minera ha sido el móvil más fuerte a través de los años en la colonización de estas tierras. Por decreto 1347 de 1906, se separó la provincia del Chocó del Cauca y se erigió como intendencia nacional integrada por las provincias de San Juan y del Atrato. Por la Ley 13 del 3 de noviembre de 1947 fue creado el departamento del Chocó[1].
Teniendo en cuenta esta contextualización geográfica, social y política cabe resaltar que la crisis que vive hoy el departamento es un proceso que viene desde hace mucho tiempo y no es a partir, como se cree, desde el año de su creación. Empezó a la par de la vida republicana, cuando al interior de los municipios grandes, sobretodo Quibdó, se desarrolló un conflicto de connotaciones raciales entre la mayoría pobre de raza negra y la minoría blanca, de origen árabe, rica. Esta situación desembocó en el fusilamiento de Manuel Saturio Valencia[2] quien además de haber cometido el ‘grave error’ de enamorarse de una de las hijas de la alta sociedad quibdoseña, se destacó por dar a conocer a todo el pueblo las injusticias cometidas por los blancos contra los negros.
Esta situación se prolongó hasta mediados del siglo XX cuando después de que foráneos, nacionales y extranjeros, se llevaron gran parte de los recursos de platino y oro, saqueando a la región sin dejar ningún rastro de desarrollo[3]. Con la salida de las reservas de platino de Chocó, muchos de los blancos, en su mayoría dedicados al comercio, salieron de la región hacia ciudades como Cartagena y Montería y los que se quedaron, dentro de la sociedad chocoana, empezaron a perder importancia social y política. Aquí inicia una nueva etapa para Chocó, pues por primera vez en su historia los nativos empezaron a escalar posiciones importantes dentro del sistema político local y nacional. Esta nueva realidad, fue encabezada, entre otros, por Diego Luis Córdoba[4] y Adán Arriaga Andrade[5], quienes desde importantes posiciones en el alto gobierno y en el congreso impulsaron la creación del departamento de Chocó. Fue una etapa llena de paradojas porque, por un lado, estaba la alegría de toda la población por ser administrativamente un ente más independiente y, por el otro lado, empezaba la pugna entre quienes querían manejar la política local.
Importante resaltar que en lo referente a los partidos políticos el departamento de Chocó ha sido de tradición liberal y las pugnas en mención se han desarrollado entre dos grupos liberales por gran parte de la historia departamental: Entre los Cordobistas, liderados por los descendientes de Córdoba, entre ellos, Piedad Córdoba [6] y Darío Córdoba Rincón [7]y entre los lozanistas, liderados por el controvertido Jorge Tadeo Lozano[8].
Estas rivalidades políticas se agudizaron más a partir de 1991 cuando en la constitución se otorgó mayor independencia administrativa y financiera a los departamentos, esto causó que en el departamento de Chocó, la corrupción, que antes se limitaba únicamente a las trampas y fraudes electorales, pasara a una corrupción de saqueo de las arcas departamentales y de recursos destinados a satisfacer necesidades básicas como vivienda, educación y salud. Situación que ha sido una constante en los últimos 15 años, pese a que, debido al desgaste de apellidos como Lozano y Córdoba, surgieran nuevas figuras, supuestamente representando el malestar popular y un cambio generacional y político. Nombres como Edgar Ulises Torres [9]y los hermanos Sánchez Montes de Oca[10], fueron los que sobresalieron en esta oleada de figuras, pero a la postre resultaron ser más de lo mismo, pues las viejas maquinarias para poder sobrevivir han suscrito acuerdos políticos con los personajes en mención.
Si históricamente nos ponemos a buscar culpables de la crisis institucional, administrativa y social que vive Chocó, la tarea sería muy difícil y no tan objetiva, pues si nos ponemos a mirar todo depende desde la perspectiva en la que sea abordada. Quiero hacer una aproximación siendo lo más imparcial posible:
· Sociedad Civil: Hay un popular adagio que dice que los pueblos se merecen a sus gobernantes, tal es el caso del pueblo chocoano, quienes desde que tienen la potestad de elegir a sus dirigentes han caído en el juego que los candidatos les proponen, cuando en lugar de ofrecerles soluciones a sus principales problemas, les ofrecen camisetas, paseos, puestos para cada individuo y familiares cercanos y hasta dinero, y eligen siempre a los mismos de siempre o a los delegados por los mismos de siempre. Otra cuestión fundamental, y que es común en muchas partes de Colombia, es que somos una sociedad estadocéntrica, es decir, esperamos que sean los gobernantes que resuelvan todos nuestros problemas olvidándonos que la construcción de nación y de Estado son actividades colectivas y que implican una corresponsabilidad entre las instituciones y la sociedad civil.
· Estado Colombiano: Si tenemos en cuenta todas las maravillas geográficas y biológicas de Chocó y si le sumamos su posición estratégica, en cuanto a que es un territorio fronterizo y que tiene costas sobre ambos océanos, y el potencial de desarrollo que ofrece el departamento, es sorprendente el abandono en que el Estado ha tenido a la región: Falta de vías de acceso, faltan partidas que motiven la investigación en recursos en los que el territorio es rico: Fauna y flora, falta preocupación por la situación de los habitantes de la frontera, sobre este aspecto es incoherente lo consignado en el documento sobre los lineamientos de la política exterior de los gobiernos[11] y lo referente a procurar el desarrollo igualitario de las zonas fronterizas. Y la pérdida del monopolio de la fuerza y de espacios, permitiendo que grupos insurgentes ganaran espacios estratégicos.
· La Dirigencia Local: Ya había mencionado los casos de corrupción política y administrativa llevada a cabo por las personas que han ocupado los puestos de decisión política en Chocó. Además de haber llevado a cabo estas prácticas nada honrosas, es reprobable el poco sentido de pertenencia hacia el departamento y la insensibilidad, propias de estos personajes, pues no piensan sino en sus intereses particulares y no en los intereses, sueños y anhelos de toda una población que al igual que ellos quiere salir adelante.
Teniendo en cuenta esta situación me atrevo a decir que la explosiva mezcla de estas tres coyunturas es la que tienen al departamento de Chocó en agonía. Esa mezcla nos dejaría ver un panorama donde relucen también causas estructurales de la crisis, como el legado colonial, instituciones débiles, poca producción con poco valor agregado y la desintegración del Chocó de la actividad económica nacional. Para ver eso veamos el bajísimo nivel de kilómetros de carretera pavimentada por habitante y por kilómetro cuadrado, población dispersa, migración de la población, producción de oro y decrecimiento real de la agricultura, la minería, la "industria" y el comercio.
Pese a estar rodeado de dos mares y de una riqueza hídrica invaluable, según el DANE el 25 por ciento del Chocó no consume agua potable y sólo el 12 por ciento cuenta con un acueducto. Además, el 80 por ciento de los chocoanos tiene sus necesidades básicas insatisfechas y el 18 por ciento es analfabeto[12].
Cubrimientos noticiosos nacionales como el de RCN TV en 2005 y su campaña “Por el agua de los chocoanos” y el que emprendió Caracol TV y en general todos los medios de comunicación de carácter nacional a principios de este año denunciando casos de corrupción en la dirección de salud departamental y en recursos destinados al régimen subsidiado de salud, sirvieron para que Colombia conociera estas prácticas que ya se habían vuelto algo común en Chocó, pero que siempre se denunciaban pero no llegaban a ningún lado debido a la poca independencia de los organismos judiciales, de los políticos chocoanos. Esas campañas deben servir para:
· Que la sociedad civil tome conciencia de la situación precaria en la que se encuentra y tome un papel más activo en las decisiones públicas. Aprenda a elegir bien a sus gobernantes y en lugar de regalar su voto, esperando retribuciones materiales personales que casi nunca llegan, elija a una buena opción.
· Que el Estado colombiano le de la importancia necesaria a este departamento, teniéndolo en cuenta en las formulaciones de los planes nacionales de desarrollo con inversiones que tengan en cuenta al total de la población y no intereses de unos cuantos grupos políticos.
· Es necesario una renovación total de la clase política: Personal joven, capacitado, con interés por los asuntos públicos y con vocación de servicio al pueblo. Esto depende de la sociedad civil que permita que estos tengan espacio.
Cada minuto, cada hora, cada día, el Chocó retrocede, se rezaga en la vía al desarrollo y se liquidan o desmantelan las pocas instituciones o posibilidades de supervivencia. Ojalá la historia política de este pueblo que hoy agoniza, se constituya en debate permanente, en eslabón del necesario cambio cultural que antecede a la toma de acciones radicales que modifiquen su tragedia.
[1] Caicedo Mena, Miguel A. Quibdó de mis recuerdos. ED. Lealon. Medellín. 1994. pp. 15 - 16
[2] Poeta, pedagogo, autodidacta chocoano. Último hombre fusilado en Colombia (Mayo de 1907)
[3] Es importante señalar que a finales de los años veinte y mediados de la década de los ’50 Colombia se convirtió en el primer productor mundial de Platino, debido a la crisis de los países europeos, también productores, pero devastados por las guerras mundiales, y Chocó se convirtió en sitio predilecto por la cantidad numerosa de minas que existen en su territorio para extraer este preciado material.
[4] Abogado y político chocoano. Quibdo: 1907 Ciudad de México: 1964.
[5] Ex ministro de trabajo durante casi toda la década del ’40, pues fue ratificado por el presidente que sucedió a López Pumarejo.
[6] Senadora de la república. Descendiente de Diego Luis Córdoba, quien desde Antioquia ejerce gran influencia en Chocó.
[7] Joven ex congresista chocoano, nieto de Diego Luis Córdoba, fallecido en 2003.
[8] Político chocoano, quien se ha visto involucrado en episodios de corrupción en su gestión como congresista. Actualmente se encuentra retirado de la actividad política pública pero ejerce gran influencia en los seguidores lozanistas.
[9] Actual representante a la cámara por la circunscripción de Chocó. Originario de la provincia del San Juan al sur de Chocó, históricamente relegada en asuntos políticos.
[10] Odin y Patrocinio. Respectivamente, representante a la cámara y candidato a las gobernación del departamento de Chocó. Éste último se encuentra vinculado a episodios oscuros de corrupción de recursos destinados al régimen subsidiado de Salud en su gestión como alcalde de Quibdo 2000 – 2003.
[11] Ver Ministerio de Relaciones Exteriores. Política Exterior Colombiana 2002 – 2006. Líneas de acción sobre áreas geográficas. América Latina y el Caribe y Ver: “Determinación de la Política Exterior” en Karl W. Deutsch, Análisis de las Relaciones Internacionales Gernika, México, 3ª. Edición, 1994; pp. 131-160.
[12] DANE. Censo 2005. Necesidades básicas insatisfechas Departamento de Chocó.